DE TEMORES PROFUNDOS Y ENRAIZADOS
DE MIEDOS Y HALLOWENES
31oct25
Mi abue Auly me decía en su particular e incontrastable filosofía bucólica; pero 100% objetiva y la experiencia que le confería su polifacético sendero recorrido con casi 50 vidas vividas a lo largo de tres cuartos de siglo: "Hijo mío, en ésta vida hay que tener más miedo a los vivos que a los muertos" y tal cual, a través de los años voy comprobando "in situ" y recurrentemente ese aforismo suyo, tan certero, como casi científico.
Y ya en la dimensión personal del asunto, considero casi sin temor a equivocarme, que absolutamente todos tenemos miedos y temores, incluso algunos de ellos infundados e incomprensibles; pero no por ello descartables, ni subestimables.
Para no enrollarme más y a estas alturas del partido, ya con medio siglo al calendario y las lecciones que te confieren esas experiencias vividas en primera persona, muy probablemente, y visto lo visto tanto por experiencias aterradoras, como el posterior y lógico aprendizaje que se saca de ello, a lo que sí he aprendido a tenerle una fobia indescriptible, un pánico absoluto y terror plenamente justificado es a:
* La hipocresía, esas personas que te saludan con una sonrisa; pero que te das la vuelta y destilan todo su veneno contra tí, tal vez por un complejo de inferioridad o por una frustración interna.
* Al llunkerío y gente pelota, esos otros seres peleles y faltos de personalidad, que por caerle bien al jefecito, lanzan dardos envenenados a los colegas de trabajo y son capaces de lamerle las botas o hasta amarrarle los watos (creo que todos conocemos bien a ese tipo de rastreros).
* Al sistema arcaico y sus intrincadas redes burocráticas que te piden fotocopia de CI y duplicado hasta para darte el saludo, con la consabida perdida de tiempo de ambos e ineficiencia del asunto como corolario del hecho y testigo silencioso del crimen consumado.
* A una educación cada vez más limitada, superficial y complaciente, en la privada porque sino, es una cuota menos del contribuyente (y eso afecta a las arcas de la unidad educativa) y en el ámbito fiscal, por esa mezcla de adoctrinamiento, deficiencia de infraestructura y ucronías que se despachan impenitentemente para conservar el puesto que te otorga el magnánimo pero hueco ministerio de educación e instancias correspondientes
* Miedo irreverente a ser esclavo de un puñado de billetes o de una ambición desmedida por lo tangible, que compren descaradamente y sin reparo alguno, mi tiempo, mis opiniones y hasta mis preferencias personales (a mí, déjenme vivir a mi estilo, modo y ritmo, ni más ni menos).
Temor al sistema existente, de lo políticamente correcto, lo conformistamente aceptado por las masas y el vulgo, los desfiles multitudinarios, los espacios repletos de sudor, gritos y desvaríos.En fin, creo que hay miles de motivos y razones probablemente más objetivos que te opacan el día y muchas veces hasta la misma existencia; como para estarse preocupando o atemorizarse por una comparsa de zombies andantes, que en el fondo no saben porqué van al desfile multitudinario; pero bueno, por lo menos son inofensivos y relativamente justificable como un mecanismo y válvula de escape a los verdaderos y reales tormentos y torturas que te pone el vulgo y personaje promedio de nuestra sociedad, que esa sí que es una plena, cotidiana y completa historia de terror.








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